10/03: Se llama Alba tiene 5 años y lucha por su vida
Esta semana estamos tod@s estremecidos por un suceso más de violencia doméstica. En este caso se trata de una pequeña totalmente indefensa y con una estructura familiar poco estable. Lejos de cuestionar las estructuras familiares lo que lamentamos todos es la escalofriante historia de esta pequeña.
Desde el verano del pasado año, las autoridades sanitarias y administrativas de protección a los menores son conocedoras de este brutal caso. Pero la negligencia viene por parte de tod@s y comenzando por su madre.
Por experiencia personal y por la evolución social sé que las parejas no son duraderas eternamente y que, en el peor de los casos, hay criaturas fruto de una pareja que acaba rompiéndose.
La libertad de escoger con quién quieres compartir tu vida no es incompatible con la existencia de criaturas de otra relación por parte de alguno de los miembros de una nueva pareja, si ambos están de acuerdo. Como el caso de Alba. Una niña de padres separados cuya custodia la tenía la madre y con una nueva estructura familiar que se suponía mejor que la anterior.
Personalmente estoy acostumbrada a escuchar que l@s niñ@s no estarán con nadie mejor que con su madre. Pero firmemente ratifico mi creencia de que esta generalización es errónea. Desde siempre la justicia ha defendido a las madres y como mujer esto me satisface, pero de la misma manera en casos de separación la justicia comete muchos errores sobreentendiendo que la madre es la protectora, cuidadora y veladora por los derechos de sus hij@s.
Casos como el de Alba se producen a diario, quizás en pocos casos se llega tan lejos. Desgraciadamente este escalofriante suceso tenía todas las posibilidades de acabar de este modo. Las últimas informaciones que he leído acerca del tema relataban que la pequeña había sido visitada en agosto del pasado 2005 por presuntos abusos sexuales. La NO colaboración de la madre impidió que las autoridades sanitarias pudieran indagar directamente con la pequeña.
Y digo yo, ¿y el padre? ¿Porque nadie acudió a investigarlo directamente en lugar de creer firmemente la teoría de la madre de Alba quien acusaba al padre de los abusos y maltratos y, paralelamente impedía que Alba fuera examinada? Cuando una madre no acude reiteradamente por su hija –de la que tiene la tutela, guardia, custodia y potestad- a una visita médica y se tiene sospechas de abusos se ha de intervenir al instante, porque puede pasar que esta madre no sea la mejor responsable de su hija.
Como mujer, hija y madrina esto me ha conmocionado mucho. Seguramente el miedo de la madre de Alba ha llevado a esta criatura a las puertas de la muerte, cuando el miedo paraliza y hay maltratos se ha de intervenir, tanto por el bienestar de la hija como por la situación psicológica de la madre.
En una sociedad como la nuestra hay suficiente concienciación y sensibilización e instrumentos como para barajar más de una posibilidad. Cuando hay una persona indefensa maltratada, nadie es neutral nadie. Unos por cómplices, otros por miedo, otros por desinterés… lo que sea, pero existen medios más que suficientes para intervenir. Lamentablemente Alba marcará un precedente y esperemos que nunca más nadie se sobreentienda inocente excepto la víctima.
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Comments made
aliana dijo:
no me interesa
09/08 21:58:51
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Nadie puede sospechar cuántas idioteces políticas se han evitado gracias a la falta de dinero.
10/03: Se llama Alba tiene 5 años y lucha por su vida
Esta semana estamos tod@s estremecidos por un suceso más de violencia doméstica. En este caso se trata de una pequeña totalmente indefensa y con una estructura familiar poco estable. Lejos de cuestionar las estructuras familiares lo que lamentamos todos es la escalofriante historia de esta pequeña.Desde el verano del pasado año, las autoridades sanitarias y administrativas de protección a los menores son conocedoras de este brutal caso. Pero la negligencia viene por parte de tod@s y comenzando por su madre.
Por experiencia personal y por la evolución social sé que las parejas no son duraderas eternamente y que, en el peor de los casos, hay criaturas fruto de una pareja que acaba rompiéndose.
La libertad de escoger con quién quieres compartir tu vida no es incompatible con la existencia de criaturas de otra relación por parte de alguno de los miembros de una nueva pareja, si ambos están de acuerdo. Como el caso de Alba. Una niña de padres separados cuya custodia la tenía la madre y con una nueva estructura familiar que se suponía mejor que la anterior.
Personalmente estoy acostumbrada a escuchar que l@s niñ@s no estarán con nadie mejor que con su madre. Pero firmemente ratifico mi creencia de que esta generalización es errónea. Desde siempre la justicia ha defendido a las madres y como mujer esto me satisface, pero de la misma manera en casos de separación la justicia comete muchos errores sobreentendiendo que la madre es la protectora, cuidadora y veladora por los derechos de sus hij@s.
Casos como el de Alba se producen a diario, quizás en pocos casos se llega tan lejos. Desgraciadamente este escalofriante suceso tenía todas las posibilidades de acabar de este modo. Las últimas informaciones que he leído acerca del tema relataban que la pequeña había sido visitada en agosto del pasado 2005 por presuntos abusos sexuales. La NO colaboración de la madre impidió que las autoridades sanitarias pudieran indagar directamente con la pequeña.
Y digo yo, ¿y el padre? ¿Porque nadie acudió a investigarlo directamente en lugar de creer firmemente la teoría de la madre de Alba quien acusaba al padre de los abusos y maltratos y, paralelamente impedía que Alba fuera examinada? Cuando una madre no acude reiteradamente por su hija –de la que tiene la tutela, guardia, custodia y potestad- a una visita médica y se tiene sospechas de abusos se ha de intervenir al instante, porque puede pasar que esta madre no sea la mejor responsable de su hija.
Como mujer, hija y madrina esto me ha conmocionado mucho. Seguramente el miedo de la madre de Alba ha llevado a esta criatura a las puertas de la muerte, cuando el miedo paraliza y hay maltratos se ha de intervenir, tanto por el bienestar de la hija como por la situación psicológica de la madre.
En una sociedad como la nuestra hay suficiente concienciación y sensibilización e instrumentos como para barajar más de una posibilidad. Cuando hay una persona indefensa maltratada, nadie es neutral nadie. Unos por cómplices, otros por miedo, otros por desinterés… lo que sea, pero existen medios más que suficientes para intervenir. Lamentablemente Alba marcará un precedente y esperemos que nunca más nadie se sobreentienda inocente excepto la víctima.