Ser mujer en un mundo donde no se respetan sus derechos humanos y donde el comercio de armas cortas está descontrolado implica más riesgo de morir. Esta letal ecuación es el resultado de un informe que hicieron público ayer, la víspera del día internacional de la Mujer, Amnistía Internacional (AI) e Intermón Oxfam, según el cual hay casi 650 millones de armas cortas en el mundo, la mayoría en manos de hombres, y cerca del 60% son propiedad de particulares.
El informe Los efectos de las armas en la vida de las mujeres, elaborado también por la Red Internacional de Acción sobre Armas Pequeñas (Iansa), destaca la relación entre la proliferación de este tipo de armas, que circulan con escaso control de los gobiernos, y la violencia de que es objeto la mujer. Su mortífero efecto no sólo hace estragos en conflictos armados y en etapas postbélicas -donde las más perjudicadas son las mujeres y las niñas-, sino en el ámbito de la violencia doméstica y en el entorno social.
"La violencia contra las mujeres no es un resultado exclusivo de la existencia de armas cortas, pero el hecho de que éstas existan eleva la posibilidad de muerte de las víctimas de la violencia doméstica", explica Adela Farré, de Intermón Oxfam. La probabilidad de que una agresión con arma de fuego acabe en muerte es, según el estudio, 12 veces mayor que con cualquier otro tipo de arma. Al menos una de cada tres mujeres ha sido golpeada, violada o sometida a abusos en su vida -indica el texto-, lo que equivale a unos mil millones de mujeres. En Sudáfrica, una mujer muere cada 18 horas por disparos de su pareja o ex pareja, y en EE.UU. tener un arma en casa aumenta el riesgo de que algún familiar sea asesinado en un 41%, un riesgo que crece un 272% para las mujeres.
"Se suele afirmar que las armas de fuego son necesarias para proteger a las mujeres y la familia, pero la realidad es muy diferente", dice GiuliaT amayo, de AI. La ONG ha unido su campaña
No más violencia contra las mujeres (para que los estados eliminen leyes que perpetúan la discriminación) a la de Armas bajo control, con las que las tres ONG persiguen un tratado internacional vinculante sobre comercio de armas.
"Exigimos -señala Farré- que disponer de armas cortas o pequeñas obligue a tener una licencia, y que se excluya no sólo a quienes tengan antecedentes penales, sino de violencia doméstica, una disposición que ya ha recogido España y debe extenderse a todo el mundo". Las ONG piden además que las legislaciones tipifiquen la violencia contra las mujeres como delito penal; que los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley reciban una formación específica; que se promueva la participación igualitaria de las mujeres en los procesos de paz y desarme y que se prohíba, allí donde sea posible, la tenencia de armas de asalto por parte de particulares.
De momento, 12 países, entre ellos España, apoyan la conferencia sobre armas ligeras que la ONU prevé celebrar en el 2006. Gran Bretaña es el único de los cinco miembros permanentes -los mismos que controlan el 88% del comercio de armas convencionales- que la avalan. Pero las restricciones funcionan: en Canadá, el índice de homicidos de mujeres por arma de fuego ha bajado un 40% en ocho años.
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08/03: DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER
La violencia contra la mujer en el mundoSer mujer en un mundo donde no se respetan sus derechos humanos y donde el comercio de armas cortas está descontrolado implica más riesgo de morir. Esta letal ecuación es el resultado de un informe que hicieron público ayer, la víspera del día internacional de la Mujer, Amnistía Internacional (AI) e Intermón Oxfam, según el cual hay casi 650 millones de armas cortas en el mundo, la mayoría en manos de hombres, y cerca del 60% son propiedad de particulares.
El informe Los efectos de las armas en la vida de las mujeres, elaborado también por la Red Internacional de Acción sobre Armas Pequeñas (Iansa), destaca la relación entre la proliferación de este tipo de armas, que circulan con escaso control de los gobiernos, y la violencia de que es objeto la mujer. Su mortífero efecto no sólo hace estragos en conflictos armados y en etapas postbélicas -donde las más perjudicadas son las mujeres y las niñas-, sino en el ámbito de la violencia doméstica y en el entorno social.
"La violencia contra las mujeres no es un resultado exclusivo de la existencia de armas cortas, pero el hecho de que éstas existan eleva la posibilidad de muerte de las víctimas de la violencia doméstica", explica Adela Farré, de Intermón Oxfam. La probabilidad de que una agresión con arma de fuego acabe en muerte es, según el estudio, 12 veces mayor que con cualquier otro tipo de arma. Al menos una de cada tres mujeres ha sido golpeada, violada o sometida a abusos en su vida -indica el texto-, lo que equivale a unos mil millones de mujeres. En Sudáfrica, una mujer muere cada 18 horas por disparos de su pareja o ex pareja, y en EE.UU. tener un arma en casa aumenta el riesgo de que algún familiar sea asesinado en un 41%, un riesgo que crece un 272% para las mujeres.
"Se suele afirmar que las armas de fuego son necesarias para proteger a las mujeres y la familia, pero la realidad es muy diferente", dice GiuliaT amayo, de AI. La ONG ha unido su campaña
No más violencia contra las mujeres (para que los estados eliminen leyes que perpetúan la discriminación) a la de Armas bajo control, con las que las tres ONG persiguen un tratado internacional vinculante sobre comercio de armas.
"Exigimos -señala Farré- que disponer de armas cortas o pequeñas obligue a tener una licencia, y que se excluya no sólo a quienes tengan antecedentes penales, sino de violencia doméstica, una disposición que ya ha recogido España y debe extenderse a todo el mundo". Las ONG piden además que las legislaciones tipifiquen la violencia contra las mujeres como delito penal; que los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley reciban una formación específica; que se promueva la participación igualitaria de las mujeres en los procesos de paz y desarme y que se prohíba, allí donde sea posible, la tenencia de armas de asalto por parte de particulares.
De momento, 12 países, entre ellos España, apoyan la conferencia sobre armas ligeras que la ONU prevé celebrar en el 2006. Gran Bretaña es el único de los cinco miembros permanentes -los mismos que controlan el 88% del comercio de armas convencionales- que la avalan. Pero las restricciones funcionan: en Canadá, el índice de homicidos de mujeres por arma de fuego ha bajado un 40% en ocho años.
FUENTE: La Vanguardia