En una sociedad ideal, utópica, una Organización no Gubernamental es la entidad o institución que se surge como consecuencia de las limitaciones de las administraciones gubernamentales con objeto de llenar este vacío estatal. Normalmente desarrollan tareas que los representantes democráticamente electos no llevan a cabo por diversos motivos.
Hoy se publica en El País un reportaje acerca de la incapacidad de las ONG de gestionar los recursos recaptados tras la catástrofe del tsunami asiático.
Esta desgracia evidenció la solidaridad de la Comunidad Internacional con una región subdesarrollada y además constantemente azotada por tragedias naturales.
El despliegue asistencial y las operaciones de Ayuda Humanitaria fueron inmediatas, pero como suele suceder en situaciones como ésta; por la deseable inexperiencia no se conoce la mejor manera y la forma más efectiva de organizarse.
Es evidente que los miles de profesionales desplazados/as a la zona de la tragedia saben como desarrollar su actividad y qué deben hacer, pero la magnitud de la desgracia ha sido proporcional a los recursos captados por las Organizaciones Civiles que se encargan de gestionar dichos fondos.
El exceso de recursos ha desbordado a estas entidades que, normalmente, se sustentan de subvenciones de sus Estados respectivos, de donaciones y cuotas de socios/as. ¿Qué hacer? ¿Cómo evitar la duplicación de tareas? ¿Cómo optimizar los recursos disponibles?
A menudo se conoce la existencia de las ONG y la actividad que desarrollan o el campo de actuación que desempeñan, pero en situaciones de interrelación entre ellas y de actuación conjunta pueden ser ineficaces, no dejan de recordarnos el funcionamiento de las relaciones internacionales entre Estados.
Puede que el exceso del déficit sea improductivo si no se trabaja de forma común en desarrollar unos códigos de conducta y unas pautas de actuación conjuntas en previsión a sucesos tan desgraciados como los vividos. Ya tenemos suficiente experiencia en reacción, puede que nos toque ahora el turno de la previsión.
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Para el que no tiene nada, la política es una tentación comprensible, porque es una manera de vivir con bastante facilidad.
13/04: El exceso del déficit
En una sociedad ideal, utópica, una Organización no Gubernamental es la entidad o institución que se surge como consecuencia de las limitaciones de las administraciones gubernamentales con objeto de llenar este vacío estatal. Normalmente desarrollan tareas que los representantes democráticamente electos no llevan a cabo por diversos motivos.Hoy se publica en El País un reportaje acerca de la incapacidad de las ONG de gestionar los recursos recaptados tras la catástrofe del tsunami asiático.
Esta desgracia evidenció la solidaridad de la Comunidad Internacional con una región subdesarrollada y además constantemente azotada por tragedias naturales.
El despliegue asistencial y las operaciones de Ayuda Humanitaria fueron inmediatas, pero como suele suceder en situaciones como ésta; por la deseable inexperiencia no se conoce la mejor manera y la forma más efectiva de organizarse.
Es evidente que los miles de profesionales desplazados/as a la zona de la tragedia saben como desarrollar su actividad y qué deben hacer, pero la magnitud de la desgracia ha sido proporcional a los recursos captados por las Organizaciones Civiles que se encargan de gestionar dichos fondos.
El exceso de recursos ha desbordado a estas entidades que, normalmente, se sustentan de subvenciones de sus Estados respectivos, de donaciones y cuotas de socios/as. ¿Qué hacer? ¿Cómo evitar la duplicación de tareas? ¿Cómo optimizar los recursos disponibles?
A menudo se conoce la existencia de las ONG y la actividad que desarrollan o el campo de actuación que desempeñan, pero en situaciones de interrelación entre ellas y de actuación conjunta pueden ser ineficaces, no dejan de recordarnos el funcionamiento de las relaciones internacionales entre Estados.
Puede que el exceso del déficit sea improductivo si no se trabaja de forma común en desarrollar unos códigos de conducta y unas pautas de actuación conjuntas en previsión a sucesos tan desgraciados como los vividos. Ya tenemos suficiente experiencia en reacción, puede que nos toque ahora el turno de la previsión.